Es común, en la práctica del ejercicio , que se distinga en la temporización de una sesión, entre un tiempo de  práctica intensa y uno de  vuelta  a la calma. Eso enseñan  la mayoría de las pedagogías  modernas  sobre el ejercicio físico. También,  en algunas  disciplininas  deportivas modernas, se está incluyendo el Tai chi o Qigong   como vehículo de  “vuelta  a la clama”.

Para los que utilizamos el Tai chi y  o qigong, como principio y fin de la práctica, estas  las dos facetas:  intensidad y vuelta a la calma, se dan en el mismo momento.
¿Es posible estar en la acción de un ejercicio físico intenso y en la atención mental que te conecte con lo que esta sucediendo ahora? . En muchas disciplinas físicas y deportivas es normal ver que, muchos prefieren distraerse con música: mientras corren por ejemplo; o, ambientes ruidosos de gimnasios cuando se esfuerzan intensamente. En otros deportes se aumenta el riesgo para concentrarse más, por ejemplo: escalda…… Los deportes de equipo aumentan la competitividad para estimular la concentración. El perder o ganar, son un buen acicate para la atención, mientras que si no hay competición, se pierde la motivación y la atención.

En la práctica del Tai chi y qigong, vemos una imagen bien distinta. Alguien que practica sin un aparente esfuerzo físico , siendo consciente de sus movimientos e implicaciones sensoriales. A simple vista podemos intuir que la mente y el cuerpo tratan de vivir en el mismo presente, definición por excelencia del mindfulness.

Si nos fijamos  detalladamente que hace cada parte de esta dualidad cuerpo- mente, en la práctica del Tai chi, podemos ver que  la estructura física está como en disposición de hacer un gesto intenso, (muchas posturas, recuerdan a  animales en disposiciones de ataque). Estas disposiciones corporales preparan el cuerpo para  situaciones complejas, pero aquí,  evitando la ejecución final  (el ataque) y su riesgo . La mente esta recapacitando sobre la ejecución de la coreografía, registrando las sensaciones y percibiendo los instantes como si fueran un continuo en el tiempo, ayudada con la ejecución lenta de las formas.                      No hay posposición de la sensación por el resultado, y no hay posibilidad de regreso por una mala ejecución, Lo que hay, es lo que hay, en cada instante.

Sería deseable, ahora que en muchos programas escolares, en los que se está ponderando el mindfulness, como herramienta , para desarrollar la cognición, la autoestima, y los valores cooperativos. Se considerase el Tai chi y el Qigong, como un medio  con recursos únicos y asequibles a todos los estudiantes.
En nuestra escuela y a través de su fundación,  podemos elaborar programas adaptados a centros educativos y profesionales de distintos ámbitos.

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